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¿COMO SE HACE UN BUEN TESTAMENTO?

En los últimos tiempos me he encontrado con herederos, que al hacer las correspondientes escrituras de aceptación de herencia, me comentan que lo reflejado en el testamento no era la auténtica voluntad del testador, normalmente su padre,  madre o cónyuge.

Puede suceder que la persona que hizo el testamento no hubiera hecho saber el contenido del mismo a sus futuros herederos y verbalmente les hubiese dicho una cosa distinta a la que reflejó finalmente, pero también es cierto, que hay testamentos que generan problemas, cuando precisamente su finalidad es evitarlos,  bien por falta de claridad o por no utilizar las figuras jurídicas de que disponemos para su finalidad más característica, denotándose siempre un incorrecto asesoramiento.

Voy a poner una  serie de ejemplos sacados de la vida real:

Un testamento que dice “lego a X las acciones del Banco de Santander” que quiere decir, ¿las que están en una cuenta de valores en el Banco de Santander? o ¿las acciones del Banco de Santander que pertenecían a la testadora?.

Un testamento que dice “lego a mi hijo x las acciones de la sociedad X que correspondan al negocio de hostelería y lego a mi hijo Y las acciones de la misma sociedad X que correspondan al negocio de venta de telas. Es evidente que los grupos de  acciones de una sociedad no representan negocio alguno, entonces como se ejecuta esa clausula, ¿es necesario hacer una escisión de la sociedad para ejecutar el testamento o es una clausula que no tiene efectos?.

Un testamento que dice lego a mi esposa el dinero depositado en el banco X. ¿Se refiere únicamente a cuentas corrientes y depósitos  o también a otros productos financieros como fondos de inversión?.

Entonces como se hace un buen testamento. Pues volviendo al principio, es necesario, en primer lugar, que el testamento se ajuste a la voluntad real del testador, y en segundo lugar, es conveniente, que esa voluntad dé satisfacción lo más posible a los intereses puestos en juego después del fallecimiento de una persona.

Por ello para hacer pues un buen testamento es imprescindible una profunda reflexión de lo que puede pasar cuando faltemos y dejarse aconsejar por aquellas personas con auténtico conocimiento y experiencia.

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